Castillos y torres de vigilancia en el Maresme

Castillos y torres de vigilancia en el Maresme

El Maresme es una comarca llena de variedad y riqueza cultural exquisita, donde no te cansarás de descubrir nuevos espacios sorprendentes.
 
La gran mayoría de los castillos y torres de vigilancia en el Maresme fueron construidos en los siglos XVI y XVII. Estas torres tenían diversas funciones, por ejemplo hacer de atalaya de vigilancia y también ser un elemento defensivo para el territorio. En aquella época eran muchos los ataques recibidos por parte de la piratería berberisca y el corsarismo, así como la presencia no deseada de los bandoleros y asaltadores de caminos.
 
Gracias al gran número de torres construidas, la comarca del Maresme era conocida como la costa donjonada.
 
Os presentamos una recopilación de los mejores castillos y torres de vigilancia de la comarca, pero si queréis ver aún más, consulte el mapa de torres y castillos, donde encontraréis recogidas más de 50 propuestas.
 
Castillo de Vilassar de Dalt (Vilassar de Dalt)
 
El conjunto arquitectónico del Castillo de Vilassar de Dalt está flanqueado por cuatro torres coronadas con almenas y una torre circular en medio, probablemente de los siglos X-XII. Resulta interesante la decoración de la fachada principal, con un portal redondo hecho con grandes dovelas y bellas ventanas góticas, una de ellas germinada, y trabajadas en forma de arco conopial con lóbulos.
 
Declarado bien cultural de interés nacional, durante el año se establecen periodos de visita donde se puede ver el patio exterior rodeando todo el perímetro, pasando por el puente del foso, el patio de entrada, la capilla, el porche principal y el patio interior de la torre. Actualmente, está en reformas, pero en 2022 está prevista la reapertura de la actividad habitual de bodas y otros eventos.
 
Castillo de Burriac (Cabrera de Mar)
 
Las ruinas del castillo de Burriac (siglos XII-XV), del que todavía se puede apreciar la torre de base circular, se encuentran en lo alto de una colina de 400 metros de altura, a 3,5 kilómetros del mar, y resultan emblemáticas tanto para Cabrera como para todo el Maresme.
El castillo era un punto estratégico de control del territorio, ya que desde allí se controlaban visualmente la costa y la llanura del Maresme, desde Vilassar hasta Caldes. Fue construido sobre una torre de defensa anterior y la primera documentación tenemos, un documento que Berenguer Ramón I recibió de la condesa Ermessenda, muestra la existencia del castillo ya en 1017.
Entre los siglos XII y XIII se construyeron la torre del homenaje, los almacenes y la capilla. En sus inicios, el Castillo de Burriac fue propiedad de la familia Sant Vicenç (se había dicho castillo de Sant Vicenç hasta el 1313). Hacia el siglo XVIII, el castillo dejó de utilizarse definitivamente, pero no fue hasta 1836 que cesó la actividad de la capilla. Actualmente, pertenece al ayuntamiento de Cabrera de Mar y es visitable.


 
 
Castillo de Santa Florentina (Canet de Mar)
En la parte alta del valle de Canet, en medio de bosques, la antigua domus de Canet está documentada desde el siglo XI. A mediados del siglo XIV se convirtió en una casa fuerte, con dos torres que aún franquean la entrada.
La transformación en el actual castillo de Santa Florentina se hizo entre 1899 y 1912. La casa fue reformada y ampliada por el arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner, sobrino del propietario, el editor Ramon de Montaner y Vila, conde del valle de Canet. Su aspecto actual es el de un castillo medieval, con altas torres almenadas, un gran patio cerrado, una capilla con cripta (el espacio más puramente modernista) y varios salones señoriales. En el patio se puede contemplar una galería gótica, con piezas trasladadas desde el monasterio del Tallat (Vallbona de les Monges).
 
El castillo de Santa Florentina está abierto para visitas guiadas y audio guía, pero también se celebran eventos corporativos y bodas, además de sesiones de fotos y grabaciones, algunas tan famosas como la serie Juego de Tronos.

 
 
Castillo de Palafolls (Palafolls)
 
Al norte de la comarca del Maresme y a una altura cerca de 200 metros se encuentra el castillo de Palafolls. Es un castillo con muros de arrogancia discontinua, que se remonta al siglo XIII y tiene carácter relevante en el contexto catalán.
El castillo tiene planta alargada bastante compleja, dividida entre la parte soberana y la jussana. Destaca un gran salón, una cisterna cubierta con bóveda de cañón y la capilla, restaurada modernamente. En el recinto inferior, al norte, se han encontrado los restos más antiguos. Encontramos una serie de ambientes dispuestos formando ángulo alrededor de un espacio descubierto.
El Castillo de Palafolls tiene una posición magnífica, situado entre los pueblos de Blanes, Malgrat y Tordera, a pie del río y sobre una cadena aislada. Se puede visitar por libre y hay que concertar día y hora para visitas guiadas en el teléfono 937 62 00 43.

 
 
Castell Jalpí (Arenys de Munt)
 
Esta casa, de planta rectangular, tiene un cuerpo más alto en el lado izquierdo, que corresponde a la antigua torre de defensa, adosada a la casa en 1561, con tejado a dos vertientes, hoy muy modificada.
En 1895, la casa señorial fue reformada y tomó la forma actual de castillo, vivienda de August Borràs y Jalpí y Sofía de Algorta y Albaroa. Actualmente, en Castell Jalpí se celebran bodas y eventos corporativos, pero también otros tipos de eventos culturales como pueden ser noches musicales o catas de vinos.
La finca, con capacidad para celebrar banquetes de hasta 320 personas, está rodeada de bosque y un espectacular lago.
El castillo no es visitable, pero se puede ver el exterior, los jardines que lo rodean y el parque de Can Jalpí.

Torre dels Encantats (Arenys de Mar)
 
La Torre dels Encantats está situada junto a Caldes d'Estrac, pero pertenece al término municipal de Arenys de Mar. Se trata de una torre de vigilancia costera del siglo XIII, con sillares procedentes del poblado ibérico. En el siglo XVI se fortificó con una muralla y se levantó un piso más. Actualmente, se puede visitar sólo el exterior.
 
Torre del Baró (Alella)
Al suroeste de Alella y muy cerca del centro urbano hay una torre de vigilancia que data del siglo XIII y que presenta una planta redonda con cuatro niveles de altura, coronados con almenas rectangulares. A lo largo del cuerpo podemos apreciar elementos típicos de las torres de vigilancia, tales como aspilleras y matacanes.
La torre del Baró está adosada a una casa de construcción posterior, que actualmente tiene un uso residencial. La masía tiene los atractivos de conservar un jardín romántico del siglo XIX y una bodega que formó parte en su momento de la cooperativa Alella Vinícola.
 
Torreta del Castillo (Malgrat de Mar)
A Malgrat de Mar hay una torre de vigilancia de titularidad pública. La Torreta del Castillo está situada en medio del Parque del Castillo y se puede visitar desde fuera.
De planta circular y vinculada al Castillo de Palafolls en sus orígenes, esta torre fue construida con finalidad defensiva a finales del siglo XIV. Durante el siglo XVII sirvió como torre de vigilancia contra los piratas de la época. En la Guerra Civil Española (1936-39) fue modificada para ubicar un nido de ametralladoras y una batería de costa. Desde entonces, ha sido reformada en varias ocasiones, la última en 2002 cuando se remodeló íntegramente el Parque del Castillo.


 
Torre de Ca l’Alzina (Montgat)
La Torre de Ca l’Alzina de Montgat es una torre de defensa o de vigilancia que formaba parte de la masía de Ca n'Alzina (siglo XIV). La torre tiene una planta absidal, por un lado es rectangular y por el otro es semicircular, y está formada por planta baja y dos pisos.
Se conservan las ménsulas de piedra y unos agujeros de dos matacanes, uno encima de la puerta original y otro en la azotea. También se conserva una sencilla gárgola para el desagüe de la azotea. Está declarada Bien Cultural de Interés Nacional.
Actualmente la torre está en proceso de restauración. Una vez terminadas las obras, será visitable y se convertirá en un museo que explicará las necesidades defensivas desde la época renacentista.

 
 
Torre Verde o de las Heures (Caldes d'Estrac)
La Torre Verde de Caldes d'Estrac está documentada desde el año 1549. Conocida también como la torre de la Guardia, tiene planta redonda y consta de tres pisos, con el acceso al nivel del primer piso. La torre está coronada con almenas escalonadas. A su lado se encuentra la masía, probablemente de la misma época, pero muy modificada. Sólo se puede ver por fuera.

 

Torre d’en Nadal (Vilassar de Mar)
En Vilassar de Mar encontramos la torre d’en Nadal, la única que se conserva de las tres torres de vigía que hubo en el municipio, junto con la de Can Lledó de Mar (Can Rufau) y la de Can Mir.
 
Esta torre fue construida en 1551 por la familia Sala, una de las más destacadas estirpes de la población, pioneras de la elaboración del vidrio soplado, junto a su masía. El 1636 la masía fue adquirida por un arriero mallorquín llamado Nadal de apellido y que dedicó la masía y la torre al hospedaje. La torre tiene planta baja y dos pisos, y la azotea plana le confiere otro piso, muy útil en caso de asedio.
 
Aparte de las dos ventanas góticas, las aberturas son simples agujeros de aspillera o saetera por la defensa. Se puede visitar sólo desde fuera.
 
 
 
Can Palauet o torre de la Viuda (Mataró)
Can Palauet es una masía con torre de defensa de planta circular y de estilo renacentista, que cuenta con elementos góticos tardíos. La masía, inicialmente separada de la torre, consta de una planta baja y primer piso. La fachada principal tiene un portal adintelado y un ventanal del siglo XVI.

La torre consta de tres pisos. El año de su construcción, 1564, y el nombre de la viuda Palau, quien la hizo construir, se encuentran grabados en la torre. La torre de la Viuda está declarada bien de interés turístico, el interior no se puede visitar.

Torre de Can Ratés (Santa Susanna)
Can Ratés cuenta con una torre de vigilancia y de refugio que fue construida por Bartolomé Poch el 1584, junto a su masía. Recibe el nombre de la familia Ratés, que la compró en 1861.

La torre, de planta circular, tiene la base ataludada y conserva entera los corceles, con almenas escalonadas. Se comunicaba con la vivienda (masía) al nivel del primer piso. La torre ha sido restaurada recientemente y actualmente forma parte de los equipamientos municipales. Tiene la catalogación de bien cultural de interés nacional.

La torre de Can Ratés está en buen estado de conservación, y tanto la torre como la masía adosada y los magníficos jardines son visitables en horario comercial y bajo petición. Es un espacio destinado a la celebración de eventos culturales y reuniones, como por ejemplo la Feria Mágica.

 

Torre de Can Valls (Sant Vicenç de Montalt)
 
La Torre de Can Valls está situada en el entorno natural del Parque de los Hermanos Gabrielistes, un jardín encantador de casi 4 hectáreas con flora autóctona de la zona y ejemplares de árboles centenarios de gran belleza e interés, muchos de los cuales son originarios África, Asia y Australia, llevados por los hermanos desde sus misiones.
 
Este paraje constituye el auténtico mirador natural del pueblo. La torre data del siglo XVIII y fue restaurada en la década de los años noventa. Su ubicación y el buen estado de conservación exterior permiten apreciar claramente las partes básicas de las torres de vigilancia: el talud, la puerta (primer piso), la ventana (piso superior), los matacanes, las almenas y los corceles. El interior no es accesible.

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